Dragones

No se aprende a amar en un año, ni en tres. Se aprende cuando te das cuenta de que la vida continúa pase lo que pase, pero que incluso así existe algo dentro que no olvida, que no se apaga. Un pequeño dragón que duerme plácidamente pero que te inunda de fuego las veces que despierta, que no son muchas, pero que aún se niega a dormir eternamente.

[C.]

Propósitos viajeros para el 2017

Un año más estoy soñando con mis viajes, con esos lugares que quiero que el 2017 me enseñe y me descubra, y que poco a poco van cumpliendo esa eterna lista que tengo de “pendientes de visitar”. Es verdad que el 2016 me ha regalado momentos preciosos, me ha dado la oportunidad de conocer y de viajar más de lo que pensaba, y que gracias a De menú en menú he podido vivir experiencias que jamás voy a olvidar.

De mi lista del año pasado, ya puedo tachar India, Tailandia y las experiencias con elefantes, ese viaje exprés a París y conocer, por fin, Arzak. Además, añado el haber vuelto a Ámsterdam y a Marrakech, El Valle de Arán, mucho San Sebastián y algunas escapadas al Sur. Me dejé varias cosas en el tintero, por eso retomo la lista con las mismas ganas, aún más si se pueden sentir.

Así que ahí van mis propósitos para el 2017.

Australia. El sueño grande de este año. Nuestro viaje, la tercera aventura. Perdernos durante días en lugares mágicos, diferentes, salvajes… Volar a Tasmania, recorrer también Nueva Zelanda en caravana. Ver, observar, aprender, disfrutar. Bucear en la Gran Barrera de Coral, ahora que ya podemos hacerlo, acariciar canguros, abrazar koalas… Perderme entre naturaleza y paisajes. Descubrir todo ese mundo en todo su esplendor, y crear recuerdos para no olvidar jamás.

Continuar por Europa, conociendo de la mano de la mujer más maravillosa del mundo cada una de sus ciudades. En 2017… ¿Estocolmo? Creo que será una buenísima idea.

Siguen en mi lista de pendientes un fin de semana gastronómico en Galicia, recorrer parte del Norte de España y siempre, siempre Cantabria. Además, la Costa Brava, descubrir paisajes y rincones desconocidos pero igual de bonitos.

Continuar reduciendo mi lista de restaurantes que visitar al menos una vez en la vida, con vistas a un Diciembre en Mugaritz, para despedirnos de la mejor manera posible del año. Y continuar disfrutando de los más grandes de mi mundo favorito, la gastronomía.

Y por último, repito mis ganas de Laponia, mi viaje mágico de 2016 que pasa al 2017, esos que hay que hacer antes de morir y que pienso cumplir muy pronto.

¿Es mucho pedir? ¡Allá vamos!

Todo vuelve a empezar: ¡Feliz 2017!

Al 2017 le pido:
 
Que mis sobrinas sigan creciendo sanas, felices y rodeadas de las personas que las quieren.
Que aprendan que tenerse ellas es lo más importante del mundo.
Que mi familia esté siempre sana.
Que los recuerdos buenos se queden conmigo.
Seguir valorando cada momento, por pequeño que sea.
Acordarme de dar las gracias cada día, y de lo afortunados que somos.
Que sigamos aprendiendo juntos a ser mejores personas, y a querer mejor.
Aprender de tu slow life.
Que el frío me haga más fuerte.
Que el calor me traiga sonrisas.
Que los viajes sigan siendo mi mayor meta.
Que se valoren más lo momentos y a las personas, la esencia de la vida.
Que Septiembre me traiga paz.
Y que el amor nos haga siempre ser mejores personas.
 
Todo vuelve a empezar: ¡¡Feliz 2017!!

En un mundo que fue azul

Es difícil pensar en azul y no recordar tus ojos, tus sueños y todo lo que nos rodeaba. Pensar en un momento especial, aquel en el que se me abrieron los ojos y el corazón, la primera vez que nos vimos. Yo te vi primero, es la realidad, aunque luego tú no dejaras de mirarme ni un solo día. Créeme que eso lo sé muy bien.

Fuiste azul, fuiste tierno, fuiste la persona más sensible que he conocido jamás. También la más buena. Todos tenemos defectos, sí, y también los conozco, pero jamás negaré lo buena persona que eres, y el corazón tan grande que tienes. 

Quiero que sepas que la vida me ha enseñado muchas cosas. Ahora que ya no somos niños, que hemos madurado y tenemos algunas experiencias que nos han marcado, he aprendido a diferenciar a aquellas personas que merecen un hueco en tu vida, en tu recuerdo, en tus buenos pensamientos. Aquellas que no quieres que se vayan nunca, a pesar de todo, a quienes les deseas encontrar la felicidad real, sentirse plenos y queridos, de la mejor forma posible. La vida me ha demostrado que quizá luché demasiado por quien no lo merecía, y que quizá no lo hice tanto por quien sí. Que miro hacia atrás y desearía no haber causado tanto dolor, y haber sabido cuidar mi sonrisa porque era tan simple como eso, reflejar mi felicidad en la tuya.

No soy la persona más fácil del mundo, y sé que he sido muy complicada para ti. Quise tirar más de la cuerda, reclamé deseos y aspiraciones que no tenías por qué tener, y no entendí que ninguno somos iguales, y que no hay amor más verdadero que querer al otro tal y como es, sin reproches, sin ataduras. Así de sencillo. Siento no haberlo entendido antes, siento no habértelo hecho sentir así, no habértelo puesto más fácil.

Ahora en la lejanía lo veo todo mucho más azul que antes. Más sencillo, más sincero, más bonito. Cuesta darse cuenta de que valoramos las cosas cuando ya no las tenemos, pero quiero que sepas que siempre he valorado la fuerza que tuviste (aunque no te dieras cuenta) de enseñarme un mundo mejor, un mundo en el que ser pacífico, sensible y honesto está por encima de todo. En definitiva, un mundo mucho más azul del que jamás conocí.

“A veces amar a alguien significa no quedarse a su lado”.

Sin embargo, yo espero tenerte siempre cerca de mí, de una forma o de otra, no quiero perderte.

[C.]

Propósitos viajeros para el 2016

Me voy despidiendo del 2015 y aprovecho para rememorar recuerdos imborrables, experiencias que jamás pensé que viviría y mucha buena gastronomía en mi tripita. Amo viajar, es así desde pequeña, y cada año que pasa me apasiona más. Por este motivo no dejo de soñar con nuevos destinos y nuevas aventuras que quiero realizar. Una lista demasiado extensa para cumplirse del todo, pero que mientras pueda pienso ir cumpliendo paso a paso.

Ahí van mis propósitos para el 2016.

Perú. Un viaje demasiado pendiente como para atrasarlo más. Tengo no ganas, sino muchísimas ganas de volar hasta allí, empaparme de la cultura, la gastronomía, sus colores y sus sonidos. Subir hasta el Machu Picchu, viajar en tren, visitar una casa de comidas, conocer a Gastón Acurio en cualquiera de sus restaurantes, comprar artesanía y mezclarme con su gente…

Quizá India, mano a mano con esa persona que es el mayor referente en mi vida, en un viaje sorpresa repleto de colores y algún que otro elefante. Tailandia, Indonesia o Malasia. Creo que me estoy obsesionando con ver las Torres Petronas después de un reportaje que echaron en la televisión. Me escaparía tal cual, con poco equipaje y dispuesta a recorrer kilómetros y kilómetros de caminos y aventuras.

¿Y Australia? En el segundo “viaje de mi vida”, una larga temporada lejos de todo y de todos, donde aprender a conocerme a mí misma un poquito más es el primer objetivo, desconectar y empaparme de nuevos paisajes, el segundo. Verano descubriendo la Gran Barrera de Coral, abrazando koalas y admirando toda la fauna y la flora del continente más lejano. 

Suecia o Noruega, para ir completando Europa y conocer por fin los fiordos y sus impactantes paisajes entre rocas. Algún viaje exprés a París, para disfrutar de sus calles mientras me como un crêpe bien calentito. Un fin de semana gastronómico en Galicia, recorrer parte del Norte de España y siempre, siempre Cantabria. 

Reducir mi lista de restaurantes a los que hay que ir al menos una vez en la vida. El Celler de Can Roca, ArzakMugaritz. Y disfrutar en ellos de la magia en la cocina de los más grandes de mi mundo favorito, la gastronomía.

Y por último, Laponia, mi viaje mágico de 2016, esos que hay que hacer antes de morir y que pienso cumplir muy pronto.

¿Es mucho pedir? 2016… Allá vamos!

Castillos en la playa

A veces la vida te presenta pequeños giros que cambian por completo tu rumbo, te hacen abrir la mente y pensar de manera diferente, inventar el futuro de una forma que no habías imaginado antes. Podemos tener miedo, sentirnos colapsados, huir… Pero también podemos florecer y aprovechar esos nuevos “brotes” que nos ofrecen, cogerlos y crecer con ellos en un mundo nuevo y maravilloso que se avecina poco a poco.

No hay nada más bonito que la sonrisa de un niño. De eso jamás tuve duda alguna. Construiremos castillos en el aire, y en la playa, juntos. Te lo prometo.